Operación clave que redefine la cadena de valor láctea
Arcor y Danone concretaron la compra del 51% de Mastellone Hermanos, quedándose con el control total de La Serenísima, en un contexto de rentabilidad ajustada y fuerte transformación del sector. Tras meses de negociaciones, tensiones por la valuación y riesgo de judicialización, ambas compañías avanzaron sobre el paquete accionario que permanecía en manos de la familia fundadora y el fondo Dallpoint.
La operación, canalizada a través de Bagley Latinoamérica, pone fin a un conflicto que había escalado en 2025 y que reflejaba las dificultades de cerrar acuerdos en un escenario económico volátil.
El movimiento no es menor dentro de los agronegocios en Argentina. Implica la consolidación de un esquema integrado que abarca desde la producción primaria en el tambo hasta la industrialización y la comercialización de productos con valor agregado. En un negocio donde los márgenes están cada vez más presionados, la escala y la eficiencia aparecen como factores decisivos.
Los números de Mastellone reflejan con claridad la situación actual de la industria láctea. Durante 2025, la compañía alcanzó ingresos por $1,88 billones y procesó el equivalente a 1.482 millones de litros de leche, pero cerró el ejercicio con pérdidas superiores a $65.000 millones. Este desfasaje evidencia una problemática extendida en el campo argentino: volumen sostenido pero rentabilidad en retroceso.
El aumento de costos en insumos, logística y estructura, sumado a un consumo interno debilitado, limita la capacidad de trasladar precios. En paralelo, la suba en el precio de los granos impacta directamente en la alimentación del ganado bovino, elevando los costos en sistemas productivos intensivos. Así, la ecuación económica del sector se vuelve cada vez más ajustada.
A pesar de este escenario, las exportaciones (superiores a 75.000 toneladas) muestran el potencial de inserción internacional de la lechería argentina. Sin embargo, ese desempeño no logró compensar el impacto del contexto local, atravesado por inflación, costos financieros y un mercado interno aún frágil. En este marco, la decisión de Arcor y Danone apunta a ganar eficiencia mediante la integración. El nuevo joint venture lácteo combinará las operaciones de Mastellone, el negocio local de Danone y la estructura de Logística La Serenísima, con un sistema que incluye 11 plantas productivas y una amplia cartera de productos.
La apuesta está centrada en mejorar la eficiencia operativa, potenciar la innovación y fortalecer la comercialización, apoyándose en la tecnificación y en la optimización de procesos. Para el sector, esto implica un cambio de escala que puede redefinir la competencia y las condiciones de integración para productores.
Al mismo tiempo, la operación confirma una tendencia creciente hacia la concentración en la industria alimentaria, donde la integración vertical y la logística juegan un rol central. Para los productores, el desafío será adaptarse a un esquema más exigente en términos de trazabilidad, calidad y cumplimiento de estándares, en línea con las buenas prácticas agrícolas (BPA).
El nuevo escenario también abre oportunidades. La demanda global de alimentos y el potencial exportador argentino posicionan a la lechería como un sector estratégico dentro de la seguridad alimentaria y la generación de divisas. En este contexto, el acceso al crédito agropecuario, la mejora en la infraestructura vial y políticas de largo plazo serán determinantes.
Por: Redacción