El campo sigue de cerca la posible demora en la cosecha
El cierre de marzo llega con un escenario climático desafiante para el agro argentino. Tras una semana de relativa estabilidad, el ingreso de aire cálido y húmedo marcará un punto de inflexión en amplias zonas productivas, especialmente en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. Este fenómeno no solo eleva las temperaturas por encima de los 30 °C, sino que también activa la probabilidad de tormentas de variada intensidad.
Para el sector agropecuario, este cambio resulta clave. En plena etapa de cosecha de soja y maíz, cualquier interrupción por lluvias impacta directamente en el rinde, la calidad del grano y la logística, afectando la rentabilidad y la cadena de valor. Las recientes precipitaciones dejaron acumulados significativos, especialmente en Santa Fe, donde se registraron hasta 130 mm. Sin embargo, la distribución fue irregular, reflejando un patrón climático cada vez más errático, asociado al cambio climático.
De cara al fin de semana, se prevén lluvias que podrían oscilar entre 30 y 75 mm en sectores del centro del país. Esta variabilidad complica la planificación de labores, en particular en sistemas de siembra directa, donde la ventana de cosecha es crítica.
El ingreso de un frente cálido desde el sur del Litoral impulsará temperaturas elevadas para la época, con máximas de hasta 32 °C en el norte del país. A esto se suma una alta humedad relativa, creando condiciones propicias para tormentas convectivas.
El domingo, la combinación de aire frío en altura con el calor superficial intensificará la inestabilidad, aumentando el riesgo de lluvias intensas y localizadas. Este tipo de eventos puede generar encharcamientos, afectando la transitabilidad y la infraestructura vial rural. Las precipitaciones previstas podrían generar demoras en la cosecha gruesa, especialmente en la región pampeana. Los suelos saturados dificultan el ingreso de maquinaria, lo que retrasa las labores y eleva los costos operativos.
Además, la calidad del grano puede verse comprometida por excesos de humedad, afectando la comercialización y los precios de los granos en mercados como la Bolsa de Comercio de Rosario. En este contexto, el manejo de la logística y el almacenamiento se vuelve determinante para preservar valor agregado.
Frente a este escenario, la adopción de tecnología en el campo cobra mayor relevancia. El monitoreo climático en tiempo real, el uso de modelos predictivos y la agricultura de precisión permiten anticipar eventos y optimizar decisiones.
El pronóstico indica que abril comenzará con temperaturas por encima del promedio y episodios recurrentes de tormentas en Buenos Aires y La Pampa. Se estiman acumulados semanales de entre 20 y 100 mm, con menor impacto en la zona núcleo. A mediano plazo, estas lluvias favorecerían la recarga hídrica, clave para la próxima campaña fina, especialmente el trigo, aunque en el corto plazo representan un desafío para la finalización de la cosecha actual.
Pronóstico local
Por: Redacción